Kamakura es un pequeño poblado costero que queda a una hora de Tokio en tren, tiene calles pequeñas, con veredas donde con un poco de suerte caben dos personas delgadas. Lo cruza por completo una antiguo tren de pisos de madera, son tablones como los que ponen en los andamios, una verdadera reliquia de quizás cuantos años.

A pesar de que con fuimos un día jueves, la cantidad de gente era bastante importante, debe ser horrible un fin de semana, esta vez el paisaje lo dominaban muchos niños de excursión por el colegio y el resto abuelos con sus clubes, visitan uno de los lugares que contiene la mayor cantidad de templos religiosos de la región.

Estuvimos en tres de los más importantes, uno que tiene un Buda gigante de más de 11 metros, un templo a los pies de un cerro, y un complejo de varios templos, que se adentraban en un cerro con un gran bosque de ginko y bambú.

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